Hay algo que los cocineros sabemos bien: esta profesión no se aprende solo en los libros.
La cocina, la repostería y la sala se aprenden también mirando, preguntando, tocando producto, entrando en cocinas reales, escuchando a quienes llevan años trabajando delante de un pase y entendiendo que la gastronomía es mucho más que una técnica o una receta.
Con esa idea nace FACYRE Young, el proyecto impulsado por FACYRE, con el apoyo de MAKRO España, para estar más cerca de las escuelas de hostelería, de sus alumnos y de los profesores que cada día forman a quienes serán parte del futuro de nuestra gastronomía.
El proyecto se presentó en las oficinas de MAKRO España ante representantes de escuelas de hostelería, en un primer encuentro pensado para escuchar, compartir necesidades y empezar a construir un programa útil para los centros y para los estudiantes.
Escuchar a las escuelas para construir un proyecto útil
FACYRE Young parte de una idea sencilla: si queremos acompañar al talento joven, primero tenemos que conocer bien qué está pasando en las aulas.
Por eso, este primer encuentro con escuelas de hostelería ha sido un paso importante para recoger inquietudes, propuestas y necesidades reales de los centros. Los alumnos necesitan referentes, experiencias prácticas y contacto con el sector, pero también necesitan espacios donde puedan sentirse parte de una profesión con recorrido, oportunidades y futuro.
Desde FACYRE queremos trabajar junto a las escuelas, no de espaldas a ellas. Son los profesores, los equipos directivos y los propios alumnos quienes mejor conocen el día a día de la formación, los retos a los que se enfrentan y las oportunidades que pueden ayudar a completar su aprendizaje.
Acercar la profesión a quienes se están formando
FACYRE Young nace para conectar a estudiantes, escuelas, cocineros, reposteros, empresas y asociaciones profesionales. Su objetivo es acercar la gastronomía real a los alumnos y abrirles nuevas puertas dentro del sector.
El proyecto contempla encuentros con profesionales, visitas a espacios gastronómicos, actividades fuera del aula, experiencias vinculadas al producto, dinámicas entre escuelas y acciones que permitan a los estudiantes conocer de cerca cómo se trabaja en diferentes ámbitos de la hostelería.
Porque el talento joven necesita formación, pero también necesita contacto con la profesión. Necesita ver cocinas, hablar con chefs, entender cómo funciona un restaurante, conocer proveedores, descubrir productos y comprobar que la gastronomía ofrece muchos caminos posibles.
Una comunidad para el talento joven gastronómico
FACYRE Young quiere ser mucho más que un programa de actividades puntuales. La intención es construir una comunidad de jóvenes vinculados a la gastronomía, donde los alumnos puedan relacionarse, compartir experiencias, participar en iniciativas comunes y mantenerse conectados con el sector desde sus primeros pasos profesionales.
Para FACYRE, acompañar a las nuevas generaciones significa darles voz, acercarles oportunidades y ayudarles a encontrar referentes dentro de una profesión exigente, pero también apasionante.
La hostelería necesita talento, pero también necesita cuidar los espacios donde ese talento empieza a crecer. Y ahí las escuelas tienen un papel fundamental.

Comentarios recientes